Posted on: 9 de mayo de 2021 Posted by: archivonyc Comments: 0
El pasado viernes el Juzgado de Garantía de Coquimbo decidió mantener en prisión preventiva a Cristián Care, cabo primero del @Ejercito_Chile, imputado por homicidio simple en contra de Kevin Gómez (23 años). El hecho ocurrió el 20 de octubre de 2019 en la comuna de Coquimbo.
Los antecedentes -aún investigados por la @Fisca_Coquimbo- dan cuenta de un patrullaje militar conformado por el imputado y otros efectivos militares, quienes a las 23:30 hrs. avanzaron por calle Bilbao durante el toque de queda, decretado a partir de las 20 hrs.
Es en ese momento, cuando Care disparó contra Kevin Gómez (23 años), quien se encontraba en las afueras de una tienda La Polar, con una caja de zapatos en sus manos. Producto de las heridas, el joven debió ser trasladado al Hospital San Pablo de Coquimbo, donde finalmente murió.
La prisión preventiva, decretada el 22 de octubre de 2019, no ha podido ser revertida pese a los esfuerzos de su defensa, el abogado Marco Romero. Sin embargo, una arista toma especial relevancia por la gravedad de las afirmaciones y las declaraciones de mando que las sustentan.
Romero señala que su representado, quien disparó con resultado de muerte en contra de Kevin Gómez, no fue informado por su superior que la escopeta antidisturbio que utilizó esa noche contenía municiones letales, en particular cartuchos de caza.
“El capitán Alberto Urra, oficial superior directo de mi representado y quien hizo entrega material de las municiones a los efectivos militares, les dijo: ‘Ustedes no pueden disparar a la cara porque esta es una escopeta antidisturbio’ y punto, nada más”, señala el abogado.
El 16 de diciembre de 2020, el capitán Urra corroboró ante el Ministerio Público no haber dado ninguna advertencia y agregó: “Yo a la época no sabía que ese tipo de armamento permitía disparar otro tipo de cartucho que no fuera antidisturbios, hoy lo sé por los hechos ocurridos”.
En su declaración, Urra agrega que las municiones fueron entregadas por el teniente coronel Patricio Rojas, quien en declaración del 22 de diciembre de 2020, reconoció tales afirmaciones pero que, sin embargo, asegura, le fueron proporcionadas por el coronel Fernando Meléndez.
Además, Rojas agrega -en términos similares a los del capitán Urra-, que no advirtió que se trataban de cartuchos de caza ya que “nunca he utilizado ni disparado escopetas, ni cartuchos de caza (…) y asumí que eran cartuchos antidisturbios”.
Fernando Meléndez, sindicado como el oficial que adquirió las municiones que dieron muerte a Kevin Gómez, era parte de la comitiva de avanzada que acompañó desde Santiago a Jorge Morales, general del Ejército, designado como “jefe de Fuerza Nacional” por @sebastianpinera.
En declaración de agosto de 2020, Meléndez señala: “No me recuerdo bien si mi general Morales, que era jefe de la defensa nacional, o el comandante del regimiento el Coronel Herrera, dispuso que se utilizaran escopetas con el fin de resguardar el regimiento”.
Continúa su relato reconociendo que, tras recomendación de @Carabdechile quienes le proporcionaron datos de proveedores, compró municiones en una armería de La Serena, “no por las formas regulares” (ya que no existió orden de compra).
Finalmente Manuel Herrera, comandante a cargo del Regimiento Coquimbo, en declaración del 16 de diciembre de 2020, descarta haber sabido de la existencia de municiones letales y la forma en que fueron adquiridas.
Es decir, a través de declaraciones de toda la línea de mando del Regimiento se advierte que los cartuchos de caza, adquiridos irregularmente por el coronel Meléndez, estuvieron en poder de tres superiores del cabo Care, sin que ninguno advirtiera e informara de su letalidad.
Para Marco Romero, abogado de Cristián Care, lo que ocurrió aquí es un “problema de improvisación gigantesca”, al haber sacado a las calles a militares sin la formación y equipo requerido, algo que incluso pudo haber tenido consecuencias aún más graves.
“En el fallecimiento del señor Kevin Gómez, no solamente se produjo el disparo de Cristian Care, sino que después cuando se bajan del carro, otro cabo abre la puerta y dispara hacia adentro del local comercial. ¿Y si hubiesen habido niños al interior?”
En la misma línea, Carlos Gutiérrez, miembro del Grupo de Análisis de Defensa y Fuerzas Armadas (GADF), identifica dos hechos relevantes: La falta de preparación de las FFAA para situaciones de orden público y las irregularidades administrativas.
“Su estructura, mando y armamento son para la guerra y el enemigo. Esto demuestra una improvisación culposa, porque terminaron matando a una persona. Los graves hechos descritos dan cuenta del nivel profesional de las FFAA”, concluye Gutiérrez.
Jorge Morales, alto mando encargado del Estado de Emergencia en la zona, concedió una extensa entrevista al diario local @eldia_cl, el 27 de octubre de 2019, donde se le consulta sobre las dificultades de tener que disparar contra sus propios connacionales.
El general confirma que es muy complejo y que por eso ellos siempre cuentan con munición de fogueo “como primer resguardo”. “Son nuestros propios hijos los que están ahí”, afirma el alto mando, quien aprovechó de pedir perdón por las dos muertes que se dieron bajo su gestión.
En noviembre de 2019, la Corte de Apelaciones acogió un recurso de protección que declaró ilegal el toque de queda decretado por Morales el 20 de octubre, día que Kevin Gómez fue asesinado. A juicio del tribunal, la autoridad castrense no tenía atribuciones para ello.