Crónica de la Revolución

18 de octubre de 2019
El torniquete, el balazo, la turba y la caminata. No escuchas. Tu oído recibe el susurro de la represión. Tus ojos no ven el descontento. No son los treinta pesos, es la desigualdad, la opresión de este sistema, del que tú sacas provecho. Tus ojos no ven la desesperanza, la usura y la inmoralidad que significa comer en cuotas y no saber si tendrás dignidad al final del camino. Desnudaste el sistema, el mismo que nos maquillaron detrás del arcoiris. Dejaste en evidencia el descalabro social, moral y valórico. Después de los fusiles, los bototos y los trajes camuflados el descontento seguirá esperando, porque nada cambiará si no eliminamos tanta desigualdad, todo será en vano si no reformamos nuestro contrato social, ese que se elaboró en forma espúrea y que dejó a este país en manos de pocos y al resto, con una sonrisa falsa producto de un bienestar que nunca tocó la puerta

25 de octubre de 2019
El helicóptero sobrevuela la ciudad levantada. Las aspas rompen los cielos de un país que no es el mismo. Truena el balazo, cierro los ojos, la dictadura aparece. La calle no es la misma, el poblador tampoco, la marcha de los 2 millones continúa y la represión está en la esquina. Avanzo, retrocedo, la protesta sigue igual, la demanda se eleva. El grito se ahoga, el humo te inunda Las tanquetas bajan por Las Condes, el camuflaje se parapeta en el rincón de la ciudad, la presidencia guarda silencio y la calle exige un cambio profundo. En el palacio, siguen las mismas ideas, el mismo sistema y un silencio que enardece. Se sigue marchando, el aire se vuelve oscuro, el fusil dispara, el día desaparece, la oscuridad del toque surge como la noche. El pueblo protesta, no suelta la calle, mientras la paciencia se agota. El anodino mensaje nacional hace latir la ingobernabilidad y no existe palabra alguna para eliminar nuestra precariedad social, corazón de la constitución montada a punta de fusil.

12 de noviembre de 2019
Chile ha muerto. Todo concluyó. En la despedida, el rostro del país demudado llora lágrimas de sangre. La munición, la inoperancia y la abulia gubernamental, fueron cavando su tumba junto con el crimen y el negacionismo, quienes dejaron una estela de muerte y de soplo ochentero lleno de impunidad y represión. Cuando más necesitábamos que el presidente escuchara la voz de la calle, la plaza y la esquina caceroleada, nada surgió. Debían resonar las campanas de la gobernanza, del liderazgo y del estadista, pero no resultó. Sumergido en sus miedos, caprichos, enemigos imaginarios y escuchando el sonido impuro de la derecha que escribió la historia más triste de nuestro país, Piñera tiene a su pueblo a la deriva, al borde de la ingobernabilidad. Lloramos desesperanza y desazón, también, desaliento y tormento por los que perdieron uno de sus sentidos, mutilados del alma y con una grieta indeleble, la misma que recorre el territorio Todo se desmoronó y se perdió en el vacío presidencial, dejando en evidencia que la única solución es la abdicación del mandatario.

15 de noviembre de 2019
Hay una luz al final del camino. La ruta de la gobernabilidad la escribieron otros, le dieron una salida republicana a la crisis y tendremos nueva constitución. La historia la podremos escribir todos, tendremos que sortear las trabas ideológicas de la élite que ve con estupor cómo el pueblo, por fin, tendrá un lugar protagónico en la historia de la república. Nos convocamos todos, sin excepción, será nuestro espacio, el que hemos pensado y soñado siempre. Seremos todos y no necesitaremos a la clase política. Se acaba una forma de ver el mundo, surge otra, la construcción será colaborativa, feminista e inclusiva.

26 de octubre 2020
Ganó el Apruebo y Piñera quedó desfondado. Con ministros que simbolizan el fracaso y con los 5,8 millones de votos del apruebo, no tiene margen. La derecha no tendrá capacidad para ganar 1/ 3 de los constituyentes, así que la constitución será de todos.

4 de julio de 2021
El sol ilumina un día histórico. Todos marchan al centro de la ciudad. Tomarán juramento nuestros representantes, los que tendrán la voz de los sueños y anhelos de quienes votaron por ellos. No hay exclusiones, lentamente vamos refundando nuestro país, estableciendo nuevas relaciones y eliminando para siempre la constitución del dictador. El salto del torniquete fue el comienzo, la movilización la continuación y la nueva constitución la consolidación. Aires de feminismo, representatividad, territorio, descentralización, multiculturalidad, cosmovisión, interacción y relaciones horizontales soplan con fuerza. Somos los primeros en construir la constitución desde la paridad y la representación de nuestros pueblos ancestrales, algo que nos demuestra que la revolución, que comenzó hace ya veinte meses, está entregando realidades, concreciones, esas que nos hablan de un futuro esperanzador y de un país aglutinador de diversidades. Al final del día queda la imagen de Elisa Linconao, símbolo latente e imperecedero de nuestra convención. Espíritu tangible de la transformación que necesitamos y que se cimentó gracias a la protesta social, la demanda colectiva, los gritos de dignidad y los sueños de millones de chilenos.

#Opinión

Fernando Miranda

Socio y Periodista